Hay que regar la margarita

La margarita: Planta herbácea de la familia de las Compuestas, de cuatro a seis decímetros de altura, con hojas casi abrazadoras, oblongas, festoneadas, hendidas en la base, y flores terminales de centro amarillo y corola blanca. Es muy común en los sembrados.
Este concepto botánico es conocido por cualquier hijo del vecino, de eso no hay dudas. Las margaritas son plantas que no faltan en ningún jardín, fondo del patio y plazas.
Todos conocemos la belleza de esta atractiva flor, en especial su tentadora corola de blancos pétalos. Una atracción irresistible es lo que se siente apenas la vemos.
Cuantas veces de niño o de grande, no hemos tenido la tentación de arrancar esta bella flor y sentado en algún murito o en el banco de una plaza comenzar a deshojarla, con el pensamiento puesto en alguna amada ilusión, repitiendo alternativamente me quiere-no me quiere. Que misterios encierra la margarita?, que impulso o deseo nos lleva a su lado?, será su forma?, será su perfume?. Por ahora no lo sabemos, y es probable que nadie lo sepa jamás, pero una cosa es segura, esos colores, esa vivacidad, ese inconfundible aroma, solo puede ser mantenida con el riego diario y profuso, en particular en zonas áridas y secas.
Una margarita, como cualquier otro ser, tiene una vida útil que debe ser aprovechada no solo por la margarita misma, sino por cualquier otro ser animal o vegetal que pueda arrimarse a ella, como una abeja, un picaflor, una rosa o un clavel. Con el tiempo la margarita se marchita, y luego ya nadie quiere acercársele.
Por eso, si quiere mantener a su margarita fresca y vital, péguele cada tanto una regadita y hágala feliz.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados
Del libro “Realidad vegetal”
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Autor: sandra gonzalves
Fecha: 12/12/2007 20:54.

