Una observación

20070131142231-observacion.jpg

A veces, no siempre, uno puede estar haciendo cualquier cosa, puede ser algo importante o no, o puede incluso que uno se encuentre sin la más mínima ocupación, totalmente exento de ella, y ese instante, que solo dura algunos segundos, ocurre. No hay pródromos que puedan anunciarlo, ni siquiera algo que pueda hacer sospechar cuando se acerca. Simplemente ocurre.

Es la nada. La nada absoluta. El vacío cerebral. Una parálisis mental y espiritual. Un (si pudiera llamarse así), parate existencial. En ese instante, uno (sin saberse si como causa, o a consecuencia), maquinalmente se frota suavemente los codos, o menea apenas, el lóbulo de la oreja, y fija la mirada en cualquier objeto, persona o bestia, sin que ninguno de estos elementos, tenga alguna importancia en el episodio en sí. No es una mirada fija de concentración, al contrario, es totalmente difusa. Hay una desacomodación óptica, en que las imágenes que se captan son, las que pueden observarse a través de un vidrio mojado y esmerilado. Es un instante de no-existencia, no vital. Nadie puede recordarlo, porque nada ocurre en ese instante.

En momentos así, no es raro que algún familiar o conocido, le hable a uno o le pregunte algo, nos pregunte inclusive si nos  pasa algo, causándonos esto una inusual molestia, como si nos molestara la interrupción en ese plácido navegar por el mar etéreo de la nada. Vuelto a la existencia y estando en la misma postura, esto es, mirando cualquier cosa y rascándose los codos o la oreja, uno se hace consciente de que algo ha pasado en esos segundos previos, en algo ha estado pensando o algo habrá estado haciendo, pero no puede descifrarlo, no puede ni siquiera orientarse; y ahora con toda la racionalidad activa y la mirada concentrada en algo, pone todo su ánimo y aliento en recordar que fue lo que pasó, pero todos sus pensamientos chocan y se anulan, se disipan, o se detienen en el preciso momento en que llegó a esa posición que ahora ocupa, y el hueco mental persiste, ese vacío en nuestra existencia se hace evidente y uno frunce el ceño en un desesperado intento de saber que pasó en esos inexplicables segundos. Y así está uno por varios segundos más, poniendo todo su empeño en conocer esa partecita de nuestra vida, pero todo es inútil y la resignación se apodera de nuestro espíritu.

Es posible que muchas veces nos preguntemos, sino estaremos sufriendo la misma aflicción de una computadora cuando se tilda y hay que volver a reiniciarla para que funcione. Incluso, y ya con cierta paranoia, llegamos a pensar sino le habremos contagiado eso a nuestra noble maquinita, o lo que es peor, no nos habrá contagiado ella?.De nada vale pues, esforzarse en  recordar esos instantes, y si uno pensó o no en algo. Antes bien, es preferible seguir en la misma postura y rascarse por algunos segundos más los codos o la oreja. Volver a nuestra vida habitual, es la mejor manera de olvidar todo el asunto.

Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos Reservados

 

24/01/2007 19:25 Autor: hugomitoire. #. Tema: Observaciones.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]