Se muestran los artículos pertenecientes al tema Artículos periodísticos.
Matrimonios, locura y muerte I

Los chicos vienen conmigo (Córdoba, Febrero 2006)
Hace cuatro años que la convivencia ya resulta insoportable. Las amenazas, el mal trato y la violencia de su policial marido han llegado a un punto de convertir la casa en un infierno, un padecimiento permanente y opresivo. Con sus mejores palabras trata de hacerle entender que la separación es lo mejor que pueden hacer, él reacciona con violencia y luego de una buena paliza le advierte que si lo deja, la matará. La mujer aguanta un poco más y finalmente se va de la casa. Sus cuatro hijos influenciados y coaccionados por el padre, convencen a su madre de que vuelva al hogar y ella vuelve.
Así transcurre el tiempo de casi quince años de vida matrimonial, y el único cambio evidente, es la mayor violencia y maltrato del marido hacia su esposa. Las amenazas ya llegan a concretarse con armas de fuego y la mujer lo denuncia, la policía interpreta esto como una exageración histérica tan habitual en las mujeres y no la escuchan, no la toman en cuenta y ni siquiera le toman la denuncia. Finalmente ella se va con sus hijos, y estos ya tienen claro la bestia que poseen como padre, padre que ni siquiera les ha dado su apellido. Aún así, la bondad de madre acepta que sus hijos visiten al padre, casi insiste en que lo hagan. Y así en una de estas visitas, el hombre decide aplicarle máximo castigo que pueda concebirse hacia una madre y con total resolución, ejecuta la pena. Uno a uno fusila a sus hijos con su arma reglamentaria y luego se fusila a sí mismo. A la madre le han arrancado el alma y el corazón, pero la policía asegura...investigará el hecho.
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservados
Matrimonios, locura y muerte III

"Todo gran amor lleva consigo el cruel pensamiento de dar muerte al objeto del amor, para que así quede ese objeto sustraído, de una vez por todas, al abominable juego del cambio: pues al amor, la mudanza lo horroriza más aún que la aniquilación" F. Nietzsche
Un postre inesperado (Buenos Aires, Noviembre de 2005)
Esta joven pareja ya lleva un buen tiempo de relación y el novio es el más ansioso por casarse; en ella no existe una pizca de ansiedad para concurrir al altar, peor aún, se ha dado cuenta que no lo ama, que ni siquiera lo quiere, y hasta cree percibir que lo detesta. Aún así –con su torpe ceguera- el insiste con la obsesión casamentera y ella no sabe como escabullirse, a menudo suele responder con divagues, con tangentes o haciéndose la distraída. El hombre recurre a cualquier cosa para convencerla, le implora y se denigra, y esta situación le produce lo que a todas las mujeres, una mezcla de asco y lástima. El insiste que teniendo ambos la misma profesión e ideales justicieros, la felicidad está asegurada. Ella acaba de graduarse de oficial de policía y el se encuentra cursando la misma carrera. Poco a poco ella va tomando distancia de la ilusiones de él, y en este, la angustia y la desesperación van tomando cuerpo. Decidido a jugarse su destino de felicidad, piensa en cientos de razones y fundamentos que está seguro la convencerán. La invita a almorzar en un Mac Donald, un lugar que sabe a ella siempre le gustó. Comen y dialogan, y poco a poco el va introduciendo su férrea y fundamentada posición sobre el imperioso casamiento. Poco a poco también, ella va haciéndose fuerte en su posición, absolutamente contraria a las aspiraciones maritales. A la hora de los postres la situación y las posiciones están completamente definidas, y no solo eso, ella afirma que no habrá casamiento y que la relación terminará en ese mismo almuerzo. Con toda la pesadumbre y la angustia de un abandono, contrastando con ese ambiente bullicioso, con niños que brincan y gritan en un pelotero cercano, el hombre no gesticula ni se lo ve nervioso, tampoco levanta la voz, solo levanta su mano derecha empuñando una nueve milímetros y de un balazo manda a su novia al cielo y con otro más, el la acompaña.
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservados
Matrimonios, locura y muerte II

Dos muertes en una (Bs.As. Febrero 2006)
La mujer es muy joven y hermosa y luego de algún tiempo de noviazgo se casa con el joven y próspero pizzero. El hombre posee inquietantes deseos sexuales, originales deseos que se traducen en la mecánica misma de la actividad, en los insólitos elementos complementarios que utiliza y en la perversidad con que disfruta de esos lujuriosos momentos. Al principio ella ha tomado esto como curiosidades de una nueva relación, y por un tiempo le sigue el juego, hasta que todas esas situaciones limítrofes pasan al campo de la esclavitud, la humillación y el maltrato, un liso y llano sadismo. Apenas llevan tres meses de matrimonio y ella ya no soporta más la situación, para mitigar esa adversidad se ha conseguido un amante, al que le pide colaboración para liquidar al molesto marido. El amante se asusta y rehuye, y entonces decide hacerlo sola. Se acerca el día de los enamorados y ella propone festejarlo sin convencionalismos, y juntos, parten en el auto hacia un muy arbolado y romántico parque donde comienzan el jugueteo y el entrecruce de palabras libidinosas. A continuación y previa utilización de algunos elementos coadyuvantes, se entregan al desenfreno mecánico y natural de una hembra y un macho. Las exigencias de este son irónicamente extremas, quiere más y quiere todo. Así horquetados y enredados y en el instante en que el hombre alcanzaba la cúspide de le petit morte, también le sobreviene una muerte verdadera y grandota; su esposa se hizo de la pistola escondida entre los asientos, y en el abrazo amoroso le ha apoyado el caño debajo del omóplato, desde donde le traza dos senderos mortales. El último y exigente goce del marido ha sido total y profundo, ha logrado reunir dos muertes en el mismo instante. Una pasión así, no podía acabar de otra manera.
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservados
Sectas y Religiones I
El Banquero de Dios (Italia, Febrero 2006) El Banquero de Dios ha muerto. Ha fallecido a los ochenta y pico Paul Marcinkus, el hombre fuerte de las finanzas del Vaticano. Este hombre que sobrevivió a Paulo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, fue el que manejó todas la finanzas del clerical país. Ha sido hombre de confianza de Paulo VI y de Juan Pablo II, y cabe la pregunta, y no fue también el hombre de confianza de Juan Pablo I? NO. Este papa que solo reinó por treinta y tres días estaba dispuesto a apartarlo de toda relación financiera con la Santa Sede, y que pasó?: se murió. Se murió después de tomar un inocente tecito y no hubo autopsia. Cualquiera puede ilustrase en esto con solo mirar El Padrino III. El autor de este libro acusó a Marcinkus de haber asesinado a Juan Pablo I, pero nada se investigó y todo quedó sepultado sin el menor cuestionamiento. En los ochenta cuando quebró el Banco Ambrosiano, cuyo mayor accionista era la Santa Sede, la justicia dictó una orden de detención contra Marcinkus, orden que fue frenada por Juan Pablo II; el banquero también tenía fuertes relaciones con la camorra italiana, con la logia P2, la mafia y el narcotráfico, pero todas estas cuestiones chocaron siempre contra el paraguas protector de la curia.
Ahora que Paul Marcinkus ha muerto nos preguntamos, que dictaminará la justicia divina?, lo ascenderá a los cielos?, o lo mandará derecho a las profundidades infernales del noveno círculo?
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservados.
Sectas y Religiones III

Un obispo soñador (Añatuya, Febrero 2006)
El prelado vuelve a su provincia luego de un congreso en la capital. Viaja en colectivo y en el asiento de al lado, tiene como compañera a una joven y atractiva mujer. En ese largo trayecto y luego de la cena a bordo, se dispone a dormir. La muchacha también hace lo mismo. Ya en los brazos de Morfeo (ojo!, hablo del sueño), la mujer percibe –sin discernir si como percepción onírica o proveniente del mundo real- sensaciones de caricias y roces entre sus piernas. Al cabo de algunos segundos (o minutos) de esas extrañas sensaciones, vuelve al estado de vigilia y comprueba la real realidad, la mano del prelado está entre sus piernas. Luego de la denuncia y del escándalo, el cura se ve obligado a dar explicaciones, no solo a la justicia sino también a la sociedad,
- Yo simplemente... soñaba que acariciaba a mi gato.
Amen.
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservadosSectas y Religiones II

Aleluya (España, Valencia, Febrero, 2006)
El sacerdote ha consagrado su vida al estudio de la religión, ha investigado en profundidad y se ha doctorado en teología. Es un pensador insigne de la Ciudad de Valencia y orgullo de su diócesis.
Ahora escribe regularmente como columnista en la revista Aleluya. En sus profundas meditaciones ha llegado a la conclusión que usar la violencia contra las mujeres es un buen método para educarlas y mantenerlas a raya, “el hombre de por sí es bueno –reflexiona- pero a veces cuando su mujer le habla y le habla, con su afilada y venenosa lengua, no le queda otra que sofocarla con unas buenas trompadas o unos garrotazos”. Ante la ola de críticas y protestas desde los más diversos sectores, agrega sin carraspear, “no solo está bien golpearlas, sino que nadie debiera alarmarse si mueren de la paleadura, ya que las mujeres son las más asesinas, a través del aborto” .
Aleluya padre.
Autor: Hugo Mitoire – Todos los derechos reservados.

