Se muestran los artículos pertenecientes al tema Microcuentos.
Confesión

- Padre...he pecado.
- Cual es el pecado hija?
- He sido infiel.
- Has caído en la tentación...
- Si padre.
- Te arrepientes?
- No.
- Se lo has confesado a él?
- No
- Piensas decírselo?
- No, porque me matará.
- Te absuelvo.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.La decisión

- Quiero decirte algo…
- Ahora…ya es tarde.
- Pero…
Ella se dio vuelta y se durmió. El quedó despierto a su lado, mirando su silueta en la penumbra. Luego de unos instantes (minutos?... horas?), con la angustia atenazándole el cuello, se animó y tomó la decisión.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.El gran golpe

Ocurrió hace mucho tiempo. Caminaban con pasos lentos, algunos estaban comiendo, otros parados mirando aquí y allá. No comprendían a ese cielo amenazante, menos comprendían ni veían esa cosa que se acercaba a una velocidad incomprensible.
De repente el gran golpe y el estruendo que hizo vibrar toda la tierra. Casi todos murieron. Desde entonces, comenzaron a desaparecer.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.Amor imposible

Ella estaba tirada en la playa, dorándose al sol y acariciada por el viento marino. Él se acercaba, al parecer con intenciones de quedarse a su lado, pero antes de llegar inmediatamente retrocedía. Parecía timidez. Después de varios intentos por acercarse, ella al fin lo vio.
-Lo nuestro no podrá ser. Pensó él, alejándose definitivamente.
La estrella de mar quedó pensativa y viendo como las olas lo llevaban cada vez más lejos al pequeño molusco.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.La carrera

- Te juego una carrera. - Dijo la liebre.
- Bueno. -Respondió la tortuga.
- ¿Te animás a mil metros?
- Si.-
- Te doy cien de ventaja.
- Bueno.
Y la tortuga que conocía las Paradojas de Zanón de Elea, ganó la carrera.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.
Contracción y expansión

El Universo los miraba con petulancia. Ellos dos tenían miradas sencillas.
- Siempre el mismo engreído... – Dijo compungido el bandoneón.
El útero, apoyando una trompa sobre el fuelle, trató de solidarizarse.
- Y no sé porque... si todos somos iguales.
Autor: Hugo Mitoire - Todos los derechos reservados.

