Blogia
Hugo Mitoire

Biografía

Biografía

El autor soporta estoicamente la sumatoria del paso del tiempo, dos separaciones, tres hijos y periódicos ataques de insomnio y claustrofobia. Casi nada.

Vio la luz en Margarita Belén, Chaco, un Febrero carnestolendo. Su existencia como lactante se desarrolló en Cancha Larga. Vivió hasta que empezó a ser joven, en la polvorienta Aldea de La Leonesa. Tal vez fue esta su etapa más fructífera, ya que se desempeño en múltiples profesiones y oficios, y experimentó cosas que contribuyeron a estigmatizar su alma. Cuando apenas contaba cuatro años, tuvo un episodio de fiebre muy alta que le duró toda una noche, algunos familiares y vecinos vaticinaron que quedaría medio tonto. A los 6 años fue operado de peritonitis apendicular y casi murió. Siendo un párvulo aún de 7 años, intentó ejercer como lustrabotas, profesión que le fue impedida por su padre. A los ocho años (durante sus más felices vacaciones de verano) se desempeñó como ordeñador de vacas en el campo de su primo Sergio, en el paraje Cancha Larga, complementando esa función como asistente de aquel en el reparto del lácteo líquido, tarea que llevaban a cabo en sulky. Escuchaba a los Rolling Stones. En la panadería de su abuelo aprendió con éste, la magia de hacer el pan. Cumplió temporariamente funciones como, canillita, vendedor de tomates y pimientos, repartidor de soda y ayudante de su padre como agricultor en las plantaciones de tabaco. Fue auxiliar de éste también, en el pequeño trapiche -propiedad del progenitor- "La Morenita", donde se elaboraba rica miel de caña y en la que oficiaba de encorchador, sellador y etiquetador de las botellas. Ejerció el arte de cosechero de algodón, y circunstancialmente se desempeñó como carpidor. Fue conminado a concurrir a catequesis y a tomar la comunión, hechos a los que se resistió tenazmente, hasta que su abuelita materna lo amenazó con no hacerle más los ricos budines de pan, amenaza esta que logró disuadirlo. Con excelentes notas obtuvo el título de Dactilógrafo Profesional, en la célebre Academia de Dactilografía “Tejerina Hnas”. A los diez u once años realizó un Curso de Enfermería por correspondencia, graduandose como Enfermero Diplomado y obteniendo -también vía postal- los atributos respectivos: una cofia blanca con una cruz roja, un brazalete y el diploma. Entrando ya en la adolescencia, asumió tareas y funciones más complejas.

Fue tractorista, y supo manejar el arado mancera y la rastra de dientes. Tuvo buen desempeño en la doma de terneros. Era un experimentado arriero. Creía en la luz mala, los fantasmas y aparecidos.

Intentó incursionar en la música y el canto, y fue un fracaso. Para superar este trance se hizo dis-jockey. Aficionado al metegol y el ajedrez, no logró brillar en el deporte. Siguiendo los pasos de su tío Aldo y su primo Sergio, acompañó a estos en un curso nocturno de motores diesel y a explosión, donde adquirió los conocimientos necesarios para desentrañar los misterios de la carburación, la chispa y el cigüeñal. Sus pasatiempos preferidos por ese entonces, andar en su bicicleta de piñón fijo y pescar en el Río Guaycurú. Solía filosofar con otros espíritus vagabundos sentados en algún murito de alguna esquina. Le gustaba imaginar. Disfrutó de abuelos, padres, tíos, padrinos, primos, hermanos, y compañeros de la escuela. Tuvo amigos, y conoció el amor y la melancolía una noche de Carnaval. Tenía un amigo del alma, su primo Sergio.

Era feliz.

Con mucho pesar y tristeza debió abandonar esta existencia a los dieciocho años, para marchar a Corrientes donde estudió y se graduó a los veinticuatro, de Medico Cirujano. Padeció el Servicio Militar y otros amores. Se especializó en Cirugía General y en Medicina del Trabajo. Escribió algunos artículos sobre cirugía digestiva y videolaparoscópica. Colaboró en trabajos científicos en el área de genética y biología molecular. Fue Cirujano de Urgencia.

Ejerció la docencia universitaria durante dieciséis años, en las Cátedras de Bioquímica y Cirugía, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste, alcanzando el cargo de Profesor Adjunto.

Conoció la tragedia con la muerte de su primo.

A los 36 años, se radicó en Oberá, Misiones, donde vive actualmente y sigue escuchando a los Rolling Stones.

A la fecha y contando desde abandonó el vientre materno, ha padecido veintisiete mudanzas, lo que en la escala de la condición humana equivalen a nueve incendios.

Seguramente cuando complete otros dieciocho años en esta ciudad y en virtud de una inescrutable directiva, la abandonará con rumbo incierto.

Luego de veintidós años dedicados a la medicina y la cirugía, abandonó la profesión y la especialidad, como se abandona a una novia a quien no se desea más, deslumbrado y obsesionado tal vez, por dos amantes que conoció, una en la infancia y otra más tarde, la lectura y la escritura.

Por algún tiempo se desempeñó como columnista de un semanario, y también ha hecho un poco de radio (por el simple impulso de hablar un rato al santo cohete).

Al filo de la quinta década, y para escapar a la depresión por el vertiginoso avance los años, se comrpó una moto. El perdurable y obsesivo deseo, por ese ansiado objeto, lo tenía a mal traer desde los catorce años. Ahora, el conflicto se ha resuelto y el tipo se siente más joven.

En 2010 también abandonó la docencia Universitaria, y con ello los últimos vestigios de su vida anterior. Ha escrito -hasta 2012- quince libros, trece de ellos de literatura infanto-juvenil.

Tal vez el mayor e insoportable berretín, se deba a su insistencia y pataleo con que los Rolling Stones vuelvan por cuarta vez a la Argentina.

Y así la va llevando.

2 comentarios

Omar Romero -

Hugo: ayer escuché Almas en pena y Juegos peligrosos, hoy leí tu biografía. Y voy a seguir. Sinceramente me gusta. Te felicito. Omar

Laura -

Hugo: Me encantó tu visión tan particular de lo que es y no es importante en la vida. Espero que este año si puedas ir al Congreso en BsAs para conversarnos un café. Ahora llevo un cuento de gatos. Saludos cariñosos Laura