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Hugo Mitoire

Los ojos de Mariel

Los ojos de Mariel

Queridos amigos, he aquí mi nueva obra: LOS OJOS DE MARIEL, mi segunda novela del género negro ("quirúrgica" si vale la expresión... y ya van a ver porqué). Trasncribo uno de los prólogos, el realizado por Liliana Sierra Sanchez, una periodista y querida amiga cubana, así se van haciendo la idea de lo que se trata. 


No es una simple historia de ficción, es la realidad más descarnada que en Argentina más de 100 mujeres mueren cada año a consecuencia de las complicaciones derivadas de los abortos clandestinos. Se calcula que entre 460 mil y 600 mil féminas recurren anualmente a esta práctica prohibida por la ley y la iglesia católica. Aproximadamente 80.000 de estas deben ser hospitalizadas debido a las complicaciones. En tal contexto se acentúan las batallas sociales por la legalización del aborto, que continúa siendo una deuda de la democracia en el país. Los políticos y los partidos intentan silenciar el tema, pero la verdad estalla una y otra vez sobre la moral hipócrita y sus aliados.

A romper ese pacto de silencio nos invita Hugo Mitoire con el presente texto. Una novela que nos acerca a los abismos insondables de la práctica del aborto clandestino en la nación argentina a través del drama cruel vivido por una adolescente de 17 años. Con un dominio categórico acerca de las circunstancias que condicionan esta práctica y los conflictos derivados de la misma, el autor propone despojarnos de prejuicios y tabúes, mientras nos relata una historia de desigualdades, en el que el poder y las apariencias- no tanto así los personajes- tienen el rol protagónico.

Engaños, tragedia, dilemas personales, remordimientos, venganza y muerte conforman el leitmotiv de esta narración que nos muestra sin matices edulcorados ni medias tintas una sociedad corrupta y sesgada en la que el dinero compra mentes, vidas y soluciones.

No adolecen entonces estas páginas del compromiso social, de los atisbos de un pasado que marca el presente o de la evocación a una justicia que se ausenta en el contexto argentino descrito. Tampoco carecen de sensibilidad humana, ni de una simbiosis marcada entre lo subjetivo y lo real, ni de una ética literaria y humana.

Abundan en la novela términos científicos, que refieren procedimientos médicos, para ayudar a los lectores a comprender más aguzadamente los sucesos que se narran. Pero no es todo, los desaciertos de las dictaduras y sus aliados también son puestos en evidencia, los males que aquejan a la nación, las torpezas políticas, las inequidades que durante décadas han asolado a la Argentina…

Ingredientes que se complementa en un texto que revela, como en la obra de Eduardo Galeano, las venas abiertas de un país.

Con argucia, y sin sutilezas innecesarias, el autor describe situaciones que colocan al límite los sentimientos humanos, con un trasfondo de morbo necesario, a la par que nos invita a mirar la sociedad circundante a través de “Los ojos de Mariel”.

 

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CUANDO ERA CHICO - Edición cubana

CUANDO ERA CHICO - Edición cubana

Queridos amigos y lectores, con gran emoción quiero presentarles la cubierta del próximo libro a editarse en mi querida y entrañable Cuba. Como podrán ver, no es un libro nuevo, sino la reedición de los dos volúmenes de CUANDO ERA CHICO (1 y 2), que en esta edición caribeña se hallan condensados en uno solo. Gracias por el halagador y exagerado texto de contratapa de la editora de EDICIONES MATANZAS, Yanira Marimón; al ilustrador (de quien todavía no sé su nombre) por la excelente interpretación del clima del libro, y a toda la gente que colaboró con el texto. Este es mi segundo libro (2do. y 3ro., en realidad) editado en la legendaria isla, y es para mí un gran honor y motivo de orgullo.

Gallardete de la Biblioteca Escolar Puerto Vilelas - Chaco

Gallardete de la Biblioteca Escolar Puerto Vilelas - Chaco

Cada tanto aparece alguna una linda sorpresa que nos trae la literatura (la literatura siempre trae solo hermosas cosas, no lo olviden), ahora, este gallardete o especie de escudo, que han diseñado desde la Biblioteca Escolar Puerto Vilelas de la Escuela Secundaria Hugo Wast (Puerto Vilelas – Chaco), para la identificación de la institución y para sus uniformes. Esta biblioteca, me ha honrado (más allá de lo razonable creo), eligiendo mi nombre para identificar a la institución, algo para lo que por supuesto, no tengo palabras para describir ni agradecer.

Tal vez se vea esto como un pequeño y torpe acto de vanidad ¡pero que me importa!, porque les aseguro que yo... ¡estoy más contento que chancho retozando en el batatal!

EL FANTASMA DE LA PANADERÍA y otros cuentos de terror

EL FANTASMA DE LA PANADERÍA y otros cuentos de terror

Antología de cuentos de terror (de la Serie CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO)
EDITORIAL LONGSELLER - 2016
http://www.longseller.com.ar/infantil_juvenil/
http://www.longseller.com.ar/infantil_juvenil/novedad.asp?COD=13228&TIT=t_novedades.png&W=197&H=68&HS=35

Juego del PREGUNTADOS

Juego del PREGUNTADOS

Queridos lectores,
Quiero compartir con ustedes la alegría de verme (luego de que alguien jugando al Preguntados hiciera una "Captura de Pantalla") en un cuadro de pregunta de
ARTE y sus cuatro respuestas; y es aquí donde la alegría se hace mayor, ya que los restantes tres del cuarteto son nada más y nada menos que... Vean:

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CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO - Vol. VIII

CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO - Vol. VIII

EL GALLO ASESINO (fragmento)

De las aves de corral, la más peligrosa es el gallo, sin dudas. Desgraciado, traicionero, fanfarrón, cruel y brutal, así puede definirse a este bicho.

Y el gallo tiene muchos motivos para ser así de desgraciado. Para empezar, se siente superior a todos sus vecinos y parientes del corral. Claro, si vemos a los otros bichos que habitan el gallinero, como gallinas, pollos, pollitos, gallinetas, pavos, gansos, patos y marruecos, enseguida nos damos cuenta del porqué. El pavo es un bicho grande, pero es pavo, eso ya lo sabemos todos. El ganso, es ganso, y no lo puede disimular. Al pato lo único que le interesa es andar cantando su cua-cuá durante el santo día. ¿Y qué queda? Las gallinas, gallinetas y marruecos, y estos no son competencia para el gallo.

Otra cosa. Al gallo le gusta tener muchas novias, ¡qué lo tiró!, más que un gallo parece un picaflor. Todas las gallinas y pollas son novias del señor gallo, entonces el tipo anda celoso todo el día porque tiene que controlar a todas y no dejar que se le arrime ni le converse ningún pato o ganso, o lo que es peor, ¡algún gallito más joven! Esto sí que no le gusta nada al gallo.

 Hay que tener siempre presente que el gallo, a más viejo, más peligroso. Esto es así porque a medida que envejece, las gallinas y pollas que eran sus novias, ya no quieren saber nada del gallo viejo, ¿y qué hacen?: se buscan gallitos más jóvenes, ¡y ahí sí que se arma el tole-tole! Cualquiera que observe diariamente un gallinero, un corral de aves, o simplemente vea el comportamiento de estos gallináceos en un patio, podrá advertirlo enseguida. El gallo viejo anda todo el día corriendo a los gallitos, desplegando sus alas como para asustarlos, cacareando su ronco ¡kokorokoko! de ira, y dando picotazos a diestra y siniestra. Pero lo peor son las púas de sus patas ¡Mamita querida si te llega a ensartar con esa chuza asesina! Algunos suelen tener púas de hasta tres centímetros y las saben usar muy bien. En medio del ataque, pegan un salto medio acrobático y ahí ensartan la chuza. Además el ataque no sólo es con las púas, sino que también utiliza su pico ¡Picotazos y puazos! ¡Te destripa!

Yo he visto muchas veces a estos gallos en plena acción, y es realmente un espectáculo muy cruel. No se los recomiendo. Vi en una oportunidad cómo un gallo colorado de mi abuelita Rufina, le clavaba la púa en el cogote a un gallito que andaba queriendo anoviar con una gallinita. El pobre gallito apenas se sostenía en pie y el gallo viejo lo seguía atacando, pero a los picotazos. Ese patio era un revuelo de plumas y tierra, regado con la sangre del pobre gallito, que en cinco minutos se desangró y murió nomás. Yo por supuesto no intervine para ayudar al gallito, ya que ése es un asunto de aves de corral y no tenía por qué interferir. La gente de campo sabe muy bien que, de todos los gallos, los más peligrosos y crueles son los colorados. Ojo con eso.

Bueno, estos son los antecedentes de la mayoría de los gallos, y cualquier distraído puede pensar que aquí el peligro es para los demás gallináceos y aves de corral, entonces respira aliviado y dice: “Ah, por suerte no ataca a las personas”. Error. Terrible error. Nunca se confíen cuando pasean por un gallinero, un corral o un patio en el campo, un gallo puede estar al acecho.

No se sabe si es genético, por algún trauma psicológico o por qué corchos, pero a algunos gallos se les da por atacar a las personas. Algunos dicen que son tan celosos que no quieren que ninguna persona o animal se acerque a sus pollas y gallinas, entonces empiezan a atacar a mansalva a cualquier bulto que se aproxime o ronde su territorio. No se salvan ni los gatos ni los perros, todos la ligan.

En la chacra del tío Luis, en Cancha Larga, había un gallo colorado, ¡mamita querida! ¡Lo que era ese gallo! ¡Era el mismísimo demonio! ¡Un diablo con plumas! Era más viejo que la escarapela, y por supuesto, más viejo, más malo, más celoso, más peligroso. Por si fuera poco ¡era grandísimo! Yo creo que debía medir casi un metro de alto. Era imponente. Cada vez que iba a lo de mi primo, veía alguna pelea de ese gallo. Siempre atacando a los gallitos más jóvenes. No pudo matar a muchos, porque mi tío o mi tía lo corrían a escobazos o chicotazos, y entonces se terminaba la pelea, pero si lo dejaban seguir, chau gallitos.

Varias veces con Sergio, sobre todo a la siesta, encerrábamos a todas las aves en el gallinero, pero sólo para que se pelearan, ¡cómo disfrutábamos de esos espectáculos tan crueles y naturales! Nosotros no interrumpíamos nada. Que siga la pelea. Por supuesto que siempre terminaba en muerte… muerte para algún gallito. Creo que admirábamos la fuerza, la destreza y experiencia de ese maldito gallo asesino. Nos atraía su crueldad. Claro, después de que murieron unos cuantos gallitos, y que siempre se morían a la siesta, la tía Isabel se dio cuenta de nuestra avivada y ahí nos amenazó con unos buenos chancletazos y lonjazos, y con mandarnos a carpir a la chacra de algodón tres días seguidos, y con eso, santo remedio. Se terminaron las peleas de gallos a la siesta.

Pero ese gallo, también había atacado a algunos gansos, patos y por supuesto, a personas. Sergio había sufrido varios ataques, pero ahí le fue mal al gallo, porque se ligó unos buenos chicotazos o tacuarazos. También atacó a mi tía, cuando iba al gallinero a tirar el maíz. Algunos peones también fueron atacados. Yo mismo ligué algunos ataques del maldito gallo. Sergio se moría de ganas de hacerlo sonar:

-Mamita, dejame que lo degüelle -le decía a mi tía cada vez que el gallo se mandaba una de las suyas.

-¡Dejate de embromar! ¿Para qué vamos a matarlo? Si no sirve para comerlo. Además, éste por lo menos sirve para que las gallinas pongan más huevos… ¡Y ojo, eh! ¡Ni se te ocurra hacerle algo al gallo! ¡Y no me quiero enterar que el gallo tuvo algún accidente o que me digas que se suicidó! –le advertía con mucha severidad la tía Isabel.

La cosa es que el gallo gozaba de la protección de mi tía, entonces era intocable. Salvo algunos chicotazos o naranjazos, más que eso no podíamos hacer. Y encima era cierto lo que decía mi tía, no servía ni para comerlo, porque la carne del gallo es lo más dura que hay ¡ni los perros se animan a masticarla!

En unas vacaciones de verano, que estábamos allí, llegaron de visita unos parientes de mi tío. Eran de Buenos Aires. Un señor, su esposa y sus hijos, una nena de once años y su hermanito de tres. La nena era más linda que una mañana de abril y más linda que todas las nenas juntas que habíamos visto Sergio y yo. Hablaba mejor que todas las nenas de su edad y era muy graciosa.

Inmediatamente nos enamoramos de ella. Sergio tenía catorce y yo doce, y entonces para hacernos ver, andábamos haciendo pavadas todo el día. Enlazábamos terneros, chicoteábamos a las vacas, levantábamos cosas pesadas, hablábamos a los gritos, picábamos leña con el hacha y mil cosas más. Queríamos impresionar. También le dimos unos buenos chicotazos al gallo, para demostrar nuestro poder. Vivíamos pendientes de los caprichos de la porteñita, si quería una naranja de la coronita de la planta, allá íbamos y no nos importaban las espinas ni nada; si quería un huevo de tero del medio de la cañada, nos metíamos a toda carrera, chapoteando agua y camalotes, a buscar uno, ¡ni nos importaba que pudiera haber una ñacaniná!

(…)

 Reservados todos los derechos

Cuento incluido en el Volumen VIII de CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO

EDITORIAL DE LA PAZ - Resistencia - CHACO

Lanzamiento en Octubre de 2015: CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO - Volumen VIII

Lanzamiento en Octubre de 2015: CUENTOS DE TERROR PARA FRANCO - Volumen VIII

El mundo mágico-terrorífico de Mitoire

Una de mis primeras experiencias cuando hace dos años, con motivo de una Feria Internacional del Libro, realicé mi primera visita a la ciudad de Resistencia en el Chaco argentino, fue conocer a ese fenómeno de popularidad que es el escritor Hugo Mitoire y su ya prolífica serie de Cuentos de Terror para Franco. Mitoire es de esos casos de escritor con una personalidad desenfadada y jovial quien desde las primeras palabras confraterniza con sus lectores, tengan estos la edad que tengan. Su secreto es que les habla como a iguales y los trata de tú a tú, sin imponerles barreras de distancia. Se comporta como un amigo normal, viejo conocido de ellos y en sus libros escribe como mismo habla, de manera coloquial, con gran ritmo y una picardía que desacraliza muy humanamente lo sórdido de las historias que cuenta, historias que, dicho sea de paso, son para ponerles los pelos de punta a cualquiera, incluso a los bravos adultos.

Aclamado por sus clubs de fans, que integran sobre todo niñas y niños de primaria, tan inquietos como él y que gustan de horrorizarse en las noches ventosas con sus escalofriantes historias y hablan de cada argumento como verdaderos críticos y entendidos, con sus libros y secuelas Mitoire ha ido cosechando un público lector que ya le sigue y convierte sus giras por todo el país y sus presentaciones en verdaderos fenómenos de comunicación social y fomento a la lectura. Aunque alguna que otra vez escuché a ciertos profes decir que sus libros se repiten, creo que su mayor valor es que Mitoire representa una voz nacional que busca el rescate de temas locales en argumentos adecuadamente narrados y que consiguen mantener la atención de sus lectores e incitarlos a leer y leer y a tener luego otras búsquedas literarias. ¿Cuántos que leemos hoy, incluso profesionalmente como profes, editores o autores, antes no devoramos montón de historias policiales, de cómics o novelitas del oeste?

Este nuevo volumen que me ha concedido el honor de introducir con unas palabras de prólogo: Cuentos de Terror para Franco - Volumen VIII, contiene tremendos y terroríficos relatos como “El gallo asesino”; “La lampalagua”; “El cuco”; “La víbora bajo la mesa”; “Palometas”; “La puerta del ropero”; “La Pora”; “Otra historia del hombre del capote negro” y “El viejo y La Muerte”. En todos y cada uno de ellos, Mitoire da rienda suelta a su imaginación desbordante y nos ubica en el centro de complicadas y tenebrosas tramas que nos hacen suponer, horrorizados y sumisos ante su escritura, que el misterio está ahí, a la vuelta de la esquina y que a cada uno de nosotros puede llegar tocarnos con sus garras ensangrentadas y llenas de aviesa venganza. Hurgando en las raíces y tradiciones de la rica mítica de su tierra campestre, toda la región del norte argentino, Mitoire rescata –de una manera más moderna y en la jerga de los pequeños– el mismo tipo de argumentos que otrora un Horario Quiroga, y en cada página suya se nos viene encima todo ese horror subyacente que hay escondido en la tradición popular y que nos habla de Cucos y Poras que se llevan a los niños, de víboras yararás que debajo de la mesa nos dan un terrible susto o nos causan la muerte, de tiránicos gallos que en su corral tienen un régimen de opresión y crimen a la manera de cualquier dictadorzuelo latinoamericano o de armarios que, al abrirse sus puertas, esconden toda clase de peligros y acechanzas inimaginables. Especial horror guarda un relato como el de las palometas, voraces animales que en un río son capaces de devorar viva a una o a un montón de personas y dejarlas en el más puro hueso o ni eso... o el del hombre del Capote negro, que viene cuando aparece la luz mala para sembrar el miedo y el desconcierto en medio de una familia que busca un tesoro enterrado... Una vez más, con este nuevo volumen de su gustada serie, Hugo Mitoire nos lleva a ese mundo de sombras y espectros, de muertos vivos o almas en pena, de animales maléficos o asesinos y fuerzas oscuras que nos quitan el aliento, nos desvelan en lo más oscuro de la noche y nos dan la inequívoca y terrible sensación de que el miedo, siempre de guarda, a nuestra diestra, viene a buscarnos y que... cuando eso ocurre... lo mejor es ser valientes, no helarnos de espanto y poner pies en polvorosa o sencillamente hacerle frente con todo el valor del mundo y más también. Amigo lector, deseo que sobrevivas a estos nuevos cuentos y prepárate para un nuevo volumen, decididamente interesante y lleno de vericuetos inesperados, de muchos sustos y sorpresas, como siempre nos tiene acostumbrados Hugo Mitoire, esta especie de hechicero que es un hombre de apariencia sencilla y afable, pero con una imaginación desbordante y llena de los más “suculentos” misterios, de esos que no nos desvelan por una noche, sino por una vida entera...

Enrique Pérez Díaz (*) La Habana, diciembre de 2013

 

(*) Enrique Pérez Díaz (La Habana, 1958) es escritor, periodista, crítico, investigador y editor. Ha ganado diversos premios nacionales e internacionales por sus libros de cuentos y novelas para niños, que discurren en el mundo de hoy, aunque apuestan por la fantasía y la ilusión. Entre ellos, se encuentran: El niño que conversaba con la mar, Versos al nunca jamás, Monstruosi, Las Cartas de Alain, la serie policíaca de los Pelusos y Escuelita de los horrores. También es autor de numerosas selecciones y antologías sobre literatura infantil cubana y extranjera. Sus artículos y ensayos sobre literatura para niños han aparecido en diarios y revistas de América y Europa. Actualmente dirige la Editorial Gente Nueva

Gira por Corrientes

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