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Resumen

Perro de sulky

 

A la hora de hablar de fidelidad, a la hora de buscar compromiso y confianza, no podemos pensar en otra cosa que no sea un perro de sulky. Sin ninguna duda, es el leal e incondicional seguidor de sulky, el seguidor por excelencia. Constante, madrugador, incansable, si señor, así es el perro de sulky.

¿Quién no habrá visto uno? Solo hay que pararse en la vereda y a los pocos minutos podremos ver pasar, en primer término, el trotecito parejo y rítmico de un sulky, y apenas atrás, o incluso a veces debajo de la carrocería, nuestro infatigable elemento perruno; cabeza gacha, cola entre las patas, y una cadencia de desplazamiento que no llega a ser trote, antes bien, es una caminata ligera, un andar apurado. Y ahí va, con sus pensamientos a cuestas, sus desdichas, sus alegrías, en fin, su perra vida.

Muchas veces nos hemos planteado, en que pensará un perro cuando, con lluvia o sol, con frío o calor, cansado o enérgico, sigue con entereza y honradamente al sulky. Nadie puede saber esto, eso es seguro, pero tal vez podría uno imaginarse viendo su andar, su mirada, la actitud ante cada parada del sulky.

Es lógico que este perro, muchas veces cansado y harto piense, "hasta cuando seguiré con esta perra vida", o  "que bueno sería que el amo se comprara una camioneta, así dejo de caminar". También están los que ya preocupados y añosos, piensan en su salud, "estas várices me están matando" o "desde mañana no camino más, no puedo más con estos callos".

En ocasiones, el sulky se detiene y el perro puede ver que su amo se pone a conversar con el conductor de otro sulky, que también se detuvo, y esta suele ser una buena oportunidad para trabar un diálogo o amistad con el perro del otro sulky. Habitualmente empiezan por olfatearse, y luego el diálogo gira en torno a temas triviales, "como andas vos?" o, "para donde están yendo ustedes?" A veces puede ocurrir, que si un perro anda muy acongojado, suelte la lengua y comience a desembuchar todo su drama, eso se hace evidente porque ambos animales se paran debajo de uno de los carruajes, y con sus hocicos casi a ras del suelo, se miran tristemente, sin mover siquiera la cola.

Una apreciación que debe tenerse siempre en cuenta, es el perro en sí, el perro como un ser único, el perro nietzcheano si cabe el término, más allá de su actividad seguidora (que es su principal característica). Un perro de sulky, es primordialmente flaco, muy flaco, sus huesos sobresalen por todas partes, pero además es maltrecho, como si le hubieran dado una buena garroteada; flaco y garroteado podría ser una definición acertada del aspecto de este perro. Su flacura no está en relación con lo que come, porque -esto hay que decirlo- comer, come muy bien. Ocurre quizá que camina tanto detrás del sulky, que las calorías gastadas son mayores a las ingeridas. Ahora, su aspecto de garroteado es un misterio (y llamativo en todos los perros de sulky) que podría tratarse lisa y llanamente de una nueva raza de perros. Su conducta es muy pacífica, casi no ladran, no se detienen en ninguna reunión perruna, ni tampoco participan de riñas callejeras.

Este perro muchas veces se pregunta, porque sigue y sigue a ese sulky, porque a veces aún enfermo o cansado, no deja de caminar tras ese carruaje. No lo sabe. Ni el propio perro sabe porque lo sigue. Es probable se dice a sí mismo, tal vez sea este mi destino, tal vez exista una orden o fuerza superior inescrutable que me ha encomendado el seguir y seguir sin razón ni objetivos al sulky. Pero si yo, perro de sulky, no sigo al sulky, ¿que otra cosa puedo hacer con mi vida?

Autor: Hugo Mitoire - Reservados todos los derechos (Del libro Observación Animal)

19/12/2007 08:24 Autor: hugomitoire. #. Tema: Observaciones No hay comentarios. Comentar.


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